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martes, 15 de noviembre de 2011

LAS CRUCES SOBRE EL AGUA: LA MASACRE DEL 15 DE NOVIEMBRE

ESCRIBIENDO CON LA ZURDA……




EL 15 DE NOVIEMBRE SE RECUERDA LA MAYOR MASACRE CONTRA EL PUEBLO GUAYAQUILEÑO, SIENDO BAUTIZADA COMO “LA MASACRE DE LAS CRUCES SOBRE EL AGUA”, POR LA NOVELA DE JOAQUÍN GALLEGOS LARA, NOVELA EN LA QUE RELATA EL FATÍDICO SUCESO.



Antecedentes:

Ecuador-Guayaquil 1922, época de profunda crisis social y económica producto de la caída de la producción, exportación y precios del cacao en el mercado internacional. En este clima de crisis socioeconómica, la clase política oligárquica reaccionó ferozmente contra los obreros y trabajadores organizados, bajo la influencia del pensamiento socialista pero sobre todo por el impacto mundial de la Revolución Rusa de 1917, los obreros reforzaron sus formas de organización que venían desarrollando desde finales del siglo XIX, estas ideas fresca, que habían surcado anchos y peligrosos mares, era llamada “anarquismo”, propagadas de boca en boca, de estibadores hasta obreros eléctricos, las ventajas para la clase trabajadora.

Atrás dejan la cordillera de los Andes, la sierra abrupta e informe, arrugada por mil cerros, picachos, quebradas y múltiples sombríos de cereales, coloreados de verde tierno… Guayaquil recibía un sinnúmero de visitantes buscando posada, los viajeros que iban de la sierra a la costa que se aventuraban a ir en busca de una oportunidad de trabajo y de mejor calidad de vida pero sólo fue un espejismo, que termina revelando el vacío que disfrazaba, tanto para quienes venían de otras provincias como de quienes habían nacido en el guayas, no se veían los frutos de aquel boom cacaotero, el auge económico les era esquivo, tanto que ya no tenían con que llenar su estomago, ya esta satisfecho de sueños y, se reemplazaban cada vez más por una cruel realidad.

Solos los afortunados banqueros, la privilegiada burguesía agroexportadora, gozaban del boom cacaotero, toda la ganancia ya circulaba en el país, ayudándolos a consolidarse y a crear vínculos con el gobierno de José Luis Tamayo mientras que los trabajadores seguían viviendo en la más absoluta miseria

Y llegó el fin del auge cacaotero; pestes destruyeron un sinnúmero de hectáreas además el gran negocio perdió ventas hasta perder paulatinamente su espacio en el mercado a la vez que su precio bajaba en picada, por cierto la banca guayaquileña junto al gobierno crearon una serie de mecanismo que servirían para hacer una serie de fraudes especulativos y devaluar la moneda para asegurar sus capitales, los bancos comienzan a emitir dinero sin respaldo apropósito para que el gobierno aliado entregue presupuesto para un salvataje bancario en plena crisis del cacao, los más perjudicados como siempre el pueblo

El ambiente que se vivía en esos días era de gran agitación. La carestía de los alimentos de primera necesidad, producto de la especulación y la devaluación de la moneda, son los ingredientes que conllevan a que los sectores desposeídos se organicen y se unan en sindicatos para plantear sus demandas y llevarlas a cabo.



Esto desembocó y dio como resultado en una paralización de tres días, una huelga general de los trabajadores. La ciudad en ese período estuvo bajo el control obrero, que dio muestra de la capacidad orgánica de los sindicatos y sus militantes.

Luego de que la ciudad viviera una semana sin alumbrado -debido a cortes en el fluido eléctrico- y sin abastecimiento de alimentos, miles de trabajadores empezaron a desfilar por las calles exigiendo soluciones inmediatas a sus problemas y al alto costo de la vida, paralizando completamente la actividad comercial, industrial, social y económica.

En esos días la ciudad estuvo en control obrero y, transcurrieron en paz, pero para el 15 se movilizaron tropas hasta Guayaquil con el fin de acabar con la reciente revolución obrera. Una difícil decisión fue la que tomo el presidente Tamayo (…) Tamayo, creyó entonces que el espíritu anárquico de la tolerancia y la serenidad del Gobierno podían dar paso a la revuelta, al incendio, al saqueo, a la matanza, a la destrucción de la paz y el orden, y se encontró con que, muy lejos de debilidades de ánimo, que en mi y en mis colaboradores jamás existieron, el Gobierno cumplía su deber y salvaba a Guayaquil y al País de algo tremendamente grave e irreparable, estas son las palabras con la que trata de justificar la orden que dio al coronel Barriga, en la que decía explícitamente que “hasta mañana pasada de las 6 quería orden en Guayaquil, sea como sea usted queda autorizado y advertido”.

Ese mismo día, una concentración de gigantes de fuerzas del orden se movía especialmente en el centro de la ciudad. Eran ya pasado el mediodía y las primeras balas se escuchaban por el malecón, los militares habían arribado a la ciudad y la orden había sido decretada. Cientos de personas, pobres, hombres, ancianos, niños, mujeres caían a punta de ráfaga de fusil. Aquellos que habían acudido con la alegría en el rostro y con una vibrante emoción en el pecho por el triunfo popular, eran silenciados por balas y balines. Aquella columna vertebral de sueños de justicia y sed de dignidad, era desmoronada a punta de municiones, por quienes solo reciben órdenes.


Las primeras muestras de organización sindical es La Federación de Trabajadores Regional del Ecuador (FTRE) era una muestra de la difusión del anarquismo entre los sectores laborales ellos son quien toman la posta y los trabajadores ferrocarrileros de Durán quienes activan la primera huelga, a finales de octubre de 1922. Seguido a esto se unirían marchas de apoyo y la sucesiva huelga de los trabajadores eléctricos y otros sectores que poco a poco se irían uniendo.


Después de aquella cruel muestra de intolerancia, las fuerzas del orden con sus bayonetas habrían los cuerpos de los cadáveres, los llenaban de piedras y los lanzaban al río Guayas. Miles e incontables son las personas que no solo fueron asesinadas sino lanzadas al agua o enterradas en fosas comunes, para desaparecer su rastro. Las cifras de muertos se cree que va entre 2000 a 5000 personas.

Ahora 89 años después de la más injusta masacre nos queda no olvidarlo ya que a veces la memoria es frágil ya que aquellos seres humanos sacrificaron su vida por conseguir mejores condiciones de vida de manera pacífica, por otro lado la impunidad que ha convivido con nosotros desde la ejecución de tal acción y por último tomarlo como un referente de cambio. 


Solo la unidad de los trabajadores,en las diferentes actividades, los llevarán a ser los dueños de los medios de producción, para que estos realmente sean, de los trabajadores, por los trabajadores y para los trabajadores.


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