A los 199 años de la Batalla de San Antonio de Ibarra

COMUNICACION INTEGRAL Y CIUDADANIA

A los 199 años de  la batalla de San Antonio de Ibarra (27 de Noviembre de 1812)


El General Toribio Montes, vino desde España, con la misión de restablecer el orden en todo el país, en calidad de Presidente de la Real Audiencia de Quito y Comandante General de las
Huestes Realistas, en reemplazo de Joaquín Molina, quien había perdido la confianza del Virrey Abascal en Lima. Montes, un sagaz veterano de guerra, recibe el apoyo incondicional de sus superiores, consistente en: tropas frescas reclutadas en Panamá, Perú y Guayaquil; además dinero (cien mil pesos) extraídos de la Caja del Tesoro de Lima. Este militar, contaba con un ejército disciplinado, que luego de sortear una serie de peripecias y sin mayores pérdidas, ingresa a Quito el 8 de noviembre de 1812.
Al mismo tiempo, la Junta Soberana Patriota convoca con el carácter de urgentísimo, a todos los ciudadanos idóneos comprendidos, entre 16 y 50 años para la movilización y defensa, en la ciudad de Ibarra. Ordena además la ejecución de espías y traidores e invoca a los bandos internos a la reconciliación y la paz amenazada por un enemigo común.
Montes en el bando contrario dispone:
1.- Que el Brigadier Juan Sámano, sin pérdida de tiempo se dirija hacia el norte y persiga, a sangre y fuego hasta el aniquilamiento y destrucción total de los insurrectos.
2.- Que se envíe a horario, mensajeros a caballo, tantos cuantos fueren necesarios, para estar informado en detalle de los acontecimientos.
Los patriotas por su parte, organizan la resistencia en Ibarra, ocupando las alturas de: Loma de Soles, Bellavista Alta, Loma de los Callipicos, Los Óvalos, sin descuidar, desde luego otras posibles líneas de operación enemigas, en dirección: Zuleta, Ibarra.
La columna realista, alcanza las inmediaciones de Atuntaqui entre el 11 y 12 de noviembre, donde decide acampar para el refrescamiento de tropas y caballos, destacando patrullas de reconocimiento, que luego informarían a su comandante “parece tratarse de un ejército bien organizado” que defiende las alturas de la ciudad, donde refuerzan sus posiciones con  Fortificaciones de campo y trincheras en profundidad.
Sámano convoca a su Estado Mayor y realiza una apreciación de situación a la luz de la misión. Luego con cabeza fría decide cambiar de estrategia, enviando hábilmente con su experiencia, sendas comisiones proponiendo una concertación y sin retaliaciones posteriores.
Esta reconciliación, es aceptada por los incautos e ingenuos patriotas, quienes cansados por una larga campaña, para la cual nunca estuvieron preparados, además, faltos de armamento, munición y vituallas, querían terminar todo esto, lo más antes posible, aún a costa de la postergación de sus aspiraciones libertarias.
Se cuenta, que los dos ejércitos contendores, marcharon juntos, desde Atuntaqui hasta San Antonio, en su viaje a Ibarra donde firmarían los respectivos tratados. En el trayecto los jefes realistas estudian en detalle a los patriotas sus debilidades y vulnerabilidades... Luego, en esta parroquia alegando, que las tropas están cansadas, se quedan en ella, incumpliendo el
ofrecimiento  de concentrarse en Ibarra, conforme acordaron previamente con Montúfar.
Sámano, sin pérdida de tiempo, procede a fortificarse, cerrando bocacalles e instalando cañones, en lugares sensibles.
Inmediatamente envía posta tras posta para acelerar la venida de refuerzos desde Quito, que nunca llegaron... Todos estos preparativos realizan, amparados en la oscuridad de la noche...
El Párroco de San Antonio, Dr. Fernando Terán, se da cuenta de los ajetreos españoles y envía un mensaje a Montúfar, informándole esta anómala situación. Inicialmente estas noticias no fueron oídas, ni aceptadas en su verdadera dimensión, pero luego ante la insistencia de los mensajeros,
con detalles inobjetables del engaño y traición que han sido víctimas, los patriotas atacan con todo su valor el 27 de Noviembre a las 11:00 desde los 4 puntos cardinales, conducidos por Montúfar, Calderón, Gullón y Polít. El coraje demostrado por los patriotas, hace que los españoles abandonen sus cañones y busquen refugio, en la iglesia de la población, no sin antes caer varios de ellos, abatidos por el fuego.
El jefe español Sámano, había resuelto rendirse, al rayar el alba del siguiente día, sin embargo jugándose su última carta y antes de izar bandera blanca, corre el rumor, de que está por llegar una División (3 batallones) con tropas frescas, que se encuentran en las proximidades y listas a entrar en acción.
Esta noticia, desmoralizó a los patriotas, a tal punto que repliegan a Ibarra, con su indecisa victoria, enviando luego Montúfar, apresuradamente una comunicación, proponiendo la
capitulación, para reestablecer la armonía y la unión entre los pueblos, español-americano y cuya causa común más bien sería, luchar a favor de Fernando VII y la expulsión de los franceses en España.
El jefe español, estupefacto por estos acontecimientos inesperados, "de vencido pasa  increíblemente a vencedor".
Sale de su refugio, con engaños y toma sorpresivamente prisioneros; a Calderón, Aguilar y Pólit, quienes son fusilados en el acto. El francés Gullón, uno de los más valientes y heroicos defensores de las causas libertarias, fue herido en combate y después ahorcado.
Varios personajes fueron tomados prisioneros, como el Obispo Cuero y Caicedo, Pontón, Peña, Rosa Sárate, aquella mujer valiente, que dio los primeros avisos del avance realista... y otros.
Montúfar, logró huir a su hacienda, en el Valle de Los Chillos (Quito), donde tiempos después fue capturado y confinado a Panamá, logrando nuevamente escapar para enrolarse al ejército de Bolívar, con el grado de General; pero, por causas del destino otra vez cae prisionero, para finalmente ser fusilado en Buga -Colombia.
Dispersos o muertos, los principales elementos de la Revolución, iniciada el 10 de agosto de 1809 con un pueblo sangrado y agotado, el General Montes pudo restaurar por diez años más, el dominio peninsular sobre Quito Luz de América.

Comentarios